Gestión del riesgo sísmico en Panamá: del mapa de amenaza a ciudades resilientes

Gestión del riesgo sísmico en Panamá mapa de microzonificación sobre una ciudad
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La gestión del riesgo sísmico consiste en pasar de conocer la amenaza —dónde y con qué fuerza puede temblar— a reducir sus consecuencias antes de que ocurra un terremoto. Los sismos no pueden evitarse ni predecirse con exactitud, pero sus efectos sí pueden reducirse con conocimiento científico, planificación urbana, caracterización del terreno, diseño adecuado, construcción de calidad, mantenimiento y preparación institucional.

Esa fue la conclusión central del Foro de Ingeniería y Riesgo Sísmico celebrado el 8 de septiembre de 2026 en la Universidad Tecnológica de Panamá, un mes antes del terremoto de Azuero. En este artículo, desarrollado con los planteamientos de la geóloga Keli Correa, explicamos qué implica la gestión del riesgo sísmico en Panamá y por qué empieza por conocer el terreno.

Amenaza, vulnerabilidad y exposición: la base de la gestión del riesgo sísmico

Para gestionar el riesgo sísmico conviene distinguir tres conceptos que a menudo se confunden:

  • Amenaza: la posibilidad de que ocurra un sismo y la severidad del movimiento del suelo en un lugar. Depende de las fallas cercanas y de la geología.
  • Vulnerabilidad: qué tan susceptible es una estructura a sufrir daños. Depende de su diseño, sus materiales, su antigüedad, la calidad de la obra y su mantenimiento.
  • Exposición: lo que está en juego: personas, edificios, servicios e infraestructura ubicados en la zona.

El riesgo es la combinación de las tres. Panamá no puede cambiar su amenaza, que viene de sus fallas geológicas, pero sí puede reducir la vulnerabilidad y planificar mejor la exposición. Ahí está el margen de acción de la gestión del riesgo sísmico.

Cumplir la norma es el punto de partida, no el final

La normativa sísmica panameña ha evolucionado desde el Código Antisísmico de 1976 y el REP-1984 hasta el actual REP-2021, aprobado por la Junta Técnica de Ingeniería y Arquitectura mediante la Resolución JTIA 020-2022 y vigente desde el 30 de abril de 2023. Incorpora mapas de amenaza, parámetros de aceleración y la respuesta dinámica del sitio.

Pero en la gestión del riesgo sísmico, cumplir la norma no garantiza por sí solo la seguridad. Esta depende también de:

  • las condiciones del terreno;
  • la calidad del diseño y del detallado estructural;
  • la ejecución en obra;
  • la antigüedad del edificio y su mantenimiento;
  • y, sobre todo, la fiscalización.

Un mismo sismo, diferentes respuestas: el efecto de sitio

El terreno no es homogéneo. Los suelos blandos y los depósitos de gran espesor pueden amplificar la vibración y alargar su duración. Dos edificios iguales, a pocos kilómetros de distancia, pueden sufrir daños muy distintos durante el mismo sismo según el suelo sobre el que estén.

Por eso no basta con saber cuánto podría acelerarse el terreno en una región. Hay que determinar cómo responderá cada sector urbano según su geología, su nivel freático y sus características geotécnicas. La interacción suelo-estructura es clave: el mismo edificio se comporta de forma diferente sobre roca, sobre arcilla blanda o sobre un relleno.

En la Ciudad de Panamá, zonas con suelos sedimentarios como la caldera de Clayton, Albrook o Costa del Este presentan un riesgo sísmico mayor, según un análisis publicado por La Estrella de Panamá. Los rellenos ganados al mar y los suelos blandos cerca de la costa merecen especial atención.

Microzonificación sísmica: el mapa que le falta a cada ciudad

La microzonificación sísmica permite reconocer esas diferencias dentro de una misma ciudad. Un estudio de microzonificación municipal debería integrar:

  • geología y fallas;
  • espesor de los rellenos y profundidad de la roca;
  • propiedades dinámicas de los suelos;
  • nivel freático y potencial de licuefacción;
  • estabilidad de laderas;
  • amplificación esperada del movimiento;
  • y exposición urbana.

El resultado debe traducirse en mapas prácticos para el ordenamiento territorial: dónde se puede construir, con qué exigencias de cimentación y diseño, y qué zonas requieren estudios adicionales. La normativa panameña ya pedía en el REP-2004 mapas locales de riesgo sísmico, pero llevarlos a la escala de cada municipio sigue siendo una tarea pendiente.

Del mapa de amenaza al programa de vulnerabilidad

Conocer la amenaza no basta si no se sabe qué edificios están expuestos y cómo responderían. Panamá necesita programas municipales de vulnerabilidad que incluyan:

  1. Un inventario georreferenciado de las edificaciones.
  2. Su clasificación por uso, altura, antigüedad, materiales y sistema estructural.
  3. La identificación de construcciones informales o anteriores a las normativas modernas.
  4. La priorización de reforzamientos según el riesgo.

Los datos respaldan esa prioridad. Según el perfil de riesgo sísmico de Panamá de la Fundación GEM (2023), el 99 % de la población vive en zonas donde un sismo podría producir aceleraciones del suelo superiores a 0,1 g, y el 74 % donde podrían superar 0,2 g. Entre las zonas de mayor riesgo destacan Barú, Bugaba y David, en Chiriquí, junto con Arraiján, San Miguelito, Colón y Panamá.

La geóloga Keli Correa señala, además, que un perfil de riesgo sísmico del Banco Mundial de marzo de 2026 identifica la mampostería sin refuerzo adecuado como una fuente importante de pérdidas potenciales y a Chiriquí como la provincia con mayor riesgo relativo. El terremoto de Azuero lo confirmó en la práctica: casi una de cada cuatro viviendas evaluadas tuvo daños totales.

Estructuras críticas: la prioridad de la gestión del riesgo sísmico

La evaluación no solo debe determinar si un edificio podría colapsar, sino si seguirá funcionando. Un hospital puede quedar en pie y, aun así, fuera de servicio por daños en sus equipos, en el suministro eléctrico o en los accesos. La prioridad son las instalaciones que deben operar después de un terremoto:

  • Hospitales, centros de salud y escuelas que sirvan de refugio.
  • Bomberos, policía y centros de operaciones de emergencia.
  • Puentes, corredores estratégicos, puertos y aeropuertos.
  • Agua, saneamiento, electricidad y telecomunicaciones.

En el sismo de Azuero resultaron afectados 619 centros educativos y 42 instalaciones de salud, según Sinaproc: justo el tipo de estructuras que una comunidad necesita en pie y en funcionamiento después de un terremoto.

Una matriz de riesgos geológicos para cada proyecto

En la gestión del riesgo sísmico de una obra, todo proyecto de infraestructura debería incorporar, desde la prefactibilidad, una matriz de riesgos geológicos que se actualice durante el diseño, la construcción y la operación. Debe considerar no solo la amenaza sísmica, sino también las condiciones geológicas, geomorfológicas, hidrogeológicas y geotécnicas del sitio, y evaluar para cada riesgo su probabilidad, sus consecuencias, las medidas de control y el riesgo residual.

RiesgoFactoresConsecuenciasRespuesta
Vibración sísmica y amplificación localFuentes sísmicas, aceleración, efecto de sitio y espesor de los suelosDaño estructural y mayor demanda sísmicaParámetros sísmicos, estudio de respuesta de sitio y diseño adecuado
Licuefacción, asentamientos y laderasArenas sueltas saturadas, rellenos, suelos blandos, pendientes y aguaAsentamientos, pérdida de capacidad portante e inestabilidadMejoramiento del suelo, cimentación adecuada, estabilización y drenaje
Fallas e incertidumbre geológicaEstructuras geológicas, deformaciones e información insuficiente del subsueloCondiciones imprevistas, desplazamientos, sobrecostos y rediseñosAmpliar la investigación, actualizar el modelo geológico y adaptar el diseño
Erosión, inundaciones y movimientos en masaErosión fluvial y costera, inundaciones y deslizamientos, agravados por lluvias extremas y el aumento del nivel del marPérdida de terreno, socavación, inestabilidad de laderas y daños a la infraestructuraCaracterización del terreno, drenaje, estabilización, protección contra la erosión y monitoreo
Matriz de riesgos geológicos para proyectos de infraestructura, según los planteamientos de la geóloga Keli Correa.

A este análisis debe sumarse el cambio climático. Las lluvias más intensas, los eventos hidrometeorológicos extremos y el aumento del nivel del mar pueden modificar las condiciones del terreno e intensificar deslizamientos, erosión e inundaciones. Una matriz moderna debe integrar geología, clima, vulnerabilidad y exposición para anticipar escenarios y tomar decisiones antes de que una amenaza se convierta en desastre.

Conocer el terreno para construir resiliencia

Una campaña de exploración geotécnica investiga solo una fracción mínima del subsuelo. Por eso los sondeos no deben interpretarse como columnas aisladas: hace falta un modelo geológico conceptual que explique la continuidad de los materiales, sus variaciones laterales, la meteorización, las estructuras geológicas y el agua subterránea.

La geología también debe acompañar la construcción. Durante la excavación pueden aparecer cambios en la profundidad de la roca, rellenos no identificados, zonas fracturadas o agua. Esos hallazgos deben registrarse y usarse para actualizar el diseño y la matriz de riesgos.

La resiliencia sísmica no depende de una sola especialidad. Requiere coordinación entre geólogos, ingenieros geotécnicos y estructurales, arquitectos, urbanistas, autoridades, universidades, constructores y comunidades. Si tu proyecto necesita estudios geológicos, geotécnicos o estructurales, consulta nuestro directorio de empresas de ingeniería y consultoría en Panamá.

De la información a una cultura sísmica

Pese a los avances técnicos y normativos, una de las principales debilidades de Panamá es la ausencia de una cultura sísmica consolidada. Cuando una sociedad desconoce las amenazas de su territorio, difícilmente puede entender su vulnerabilidad, exigir construcciones seguras o actuar bien ante una emergencia.

Esa cultura se construye cuando el conocimiento científico llega a escuelas, universidades, comunidades, empresas y autoridades. La educación sísmica debe empezar en la escuela y continuar durante toda la formación profesional, con simulacros, análisis de casos y protocolos claros, como los que explicamos en nuestra guía sobre qué revisar después de un sismo.

«La geología adquiere propósito cuando el conocimiento del terreno se transforma en decisiones que protegen vidas, reducen riesgos y permiten construir de manera más segura y sostenible.»

— Dra. Keli Correa, geóloga, docente de la Universidad Tecnológica de Panamá y de la Universidad Nacional de Panamá y consultora

No se trata de generar temor, sino de sustituir la improvisación por conocimiento. La gestión del riesgo sísmico empieza mucho antes del terremoto: en el aula, en la planificación urbana y en cada decisión técnica, institucional y ciudadana.

Preguntas frecuentes sobre la gestión del riesgo sísmico

¿Qué es la gestión del riesgo sísmico?

Es el conjunto de acciones para reducir las consecuencias de los terremotos antes de que ocurran: conocer el terreno, planificar el uso del suelo, diseñar y construir según la norma, reforzar las estructuras vulnerables, mantenerlas y preparar a las instituciones y a la población.

¿Cuál es la diferencia entre amenaza, vulnerabilidad y riesgo sísmico?

La amenaza es la posibilidad y severidad del movimiento del suelo en un lugar. La vulnerabilidad es qué tan susceptible es una estructura a dañarse. El riesgo combina ambas con la exposición: las personas y bienes que pueden verse afectados.

¿Qué es la microzonificación sísmica?

Es un estudio que divide una ciudad en zonas según cómo responde su suelo a un sismo. Integra geología, fallas, rellenos, profundidad de la roca, nivel freático, licuefacción y laderas, y se traduce en mapas para el ordenamiento territorial y el diseño.

¿Por qué el tipo de suelo influye en los daños de un terremoto?

Porque los suelos blandos y los depósitos de gran espesor amplifican la vibración y alargan su duración. Un mismo sismo puede causar daños muy distintos en dos barrios cercanos según el suelo sobre el que se construyó.

¿Qué es una matriz de riesgos geológicos?

Es una herramienta que identifica los riesgos geológicos de un proyecto, como la vibración sísmica, la licuefacción, las fallas o los deslizamientos, y evalúa su probabilidad, sus consecuencias, las medidas de control y el riesgo residual. Debe usarse desde la prefactibilidad y actualizarse en cada etapa.

¿Qué norma regula el diseño sísmico en Panamá?

El Reglamento Estructural Panameño REP-2021, aprobado por la Junta Técnica de Ingeniería y Arquitectura mediante la Resolución JTIA 020-2022 y vigente desde el 30 de abril de 2023.

Fuentes

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